Jerez: bodegas, tabancos y compás
Desde Sevilla o Cádiz, el tren te deja a tiro de claustros, patios y botas que cuentan historias en voz baja. Reserva una cata, aprende a diferenciar finos y olorosos, y come en tabanco donde el camarero recomienda con cariño. Si la agenda acompaña, una zambomba o un ensayo flamenco ponen piel de gallina. Regresas ligero, con una alegría que dura días.